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‘Inteligencia Emocional’ de Daniel Goleman

Portada libro 'Inteligencia Emocional'

Portada libro ‘Inteligencia Emocional’

Judith Muñoz Macho / @opinionadas

El best seller mundial ‘Inteligencia emocional’ escrito por el psicólogo Daniel Goleman en 1996 nunca pasará de moda. Un libro que puede resultar intimidatorio  para lectores poco acostumbrados a la lectura de ensayos o estudios sobre temas concretos, pero que merece la pena ahondar en sus páginas y conocer un poco más sobre eso llamado inteligencia emocional, aspecto que poco tiene que ver con la inteligencia académica.

Según Goleman, la inteligencia emocional es “la capacidad de motivarse a si mismo, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales, la capacidad de empatizar y de confiar en los demás”. Y la empatía no es más que la capacidad de poder captar con fidelidad los sentimientos del otro. Algo que parece sencillo pero que en cambio suele resulta difícil de encontrar en los demás.

Como se afirma en este libro, la inteligencia académica no ofrece la menor preparación para la multitud de dificultades, u oportunidades, a las que deberemos enfrentarnos a lo largo de nuestra vida, por lo tanto resulta imprescindible que tanto padres como también en el ámbito académico, se enseñe a los niños la importancia de entender las emociones, tanto las propias como la de los demás. Obviamente, para ello, los adultos debemos, si no lo sabemos ya, aprender a reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece. Debemos tener la capacidad de controlar nuestras emociones y de motivarnos a nosotros mismos.

Según explica Goleman, “las emociones dificultan o favorecen nuestra capacidad de pensar, planificar, de acometer el adiestramiento necesario para alcanzar un objetivo a largo plazo, de solucionar problemas, etc.”, por tanto es nuestro deber educar a nuestra inteligencia emocional puesto que nos aportará mayores satisfacciones que la inteligencia académica.

En este libro también se trata el tema de la preocupación, la cual consiste en una anticipación de los peligros que pueda presentarnos la vida y en la búsqueda de soluciones positivas. Pero si la preocupación se convierte en algo crónico, tenemos un problema pues la preocupación crónica jamás contribuirá a aportar la solución a un determinado problema. Lo más probable es que nos lleve a una depresión y preocuparse por aquello que nos deprime solo contribuye a que la depresión se agudice y se prolongue más todavía.

Tal y como señala Daniel Goleman, “en la mayoría de los casos, el deprimido solo se dedica a alimentar el sentimiento de tristeza sin ocuparse de hacer nada que pueda sacarle realmente de su estado de ánimo”.

Para combatir la depresión, la táctica más extendida son las actividades sociales, siempre que el objetivo que se pretende lograr es que la mente se olvide de su tristeza. Además, hay que tener en cuneta el increíble poder de una buena carcajada. Este sencillo acto aporta unos sorprendentes beneficios cuando se trata de resolver un problema que exige una solución creativa.

En ‘Inteligencia emocional’ también hay lugar para la esperanza. La esperanza significa que uno no se rinde a la ansiedad, el derrotismo o la depresión cuando tropieza con dificultades y contratiempos. Las personas esperanzadas se deprimen menos, se muestran menos ansiosas y experimentan menos tensiones emocionales.

 

LAS RELACIONES DE PAREJA Y LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Otro de los aspectos que abarca este estudio son las relaciones de pareja. Aquí afirma, con datos basados en estudios, que las mujeres son más emocionales que los hombres. Para las mujeres, el principal motivo de satisfacción de una buena relación viene dado por la sensación de que existe una buena comunicación en la pareja. La inmensa mayoría de los hombres no aciertan  a comprender esta demanda y suelen decir: “yo quiero hacer cosas con mi mujer pero ella solo quiere hablar”. Y va más allá cuando afirma que en el noviazgo los hombres se esfuerzan más en dialogar pero ya en el matrimonio, y a medida que pasa el tiempo, invierten menos tiempo en conversar con sus esposas y satisfacen sus necesidades de intimidad dedicándose a actividades tales como cuidar el jardín juntos en lugar de tener una buena conversación.

Goleman afirma que “los hombres son más optimistas sobre la situación real de su matrimonio mientras que las mujeres son más sensibles a los aspectos problemáticos de la relación. La torpeza de los hombres para percatarse de los problemas de la relación se debe a su relativa falta de capacidad para descifrar el contenido emocional de las expresiones faciales. Las mujeres son mucho más sensibles que los hombres para captar un gesto de tristeza. Es por esto por lo que las mujeres suelen verse obligadas a aparentar una desolación absoluta para que un hombre pueda llegar a darse cuenta de cuáles son sus verdaderos sentimientos.” Lo cual nos lleva a hablar de la empatía, esa capacidad de captar los sentimientos del otro y de escuchar sin adoptar una actitud defensiva.

 

UNA MEDICINA MÁS HUMANA, UNA EDUCACIÓN MÁS EMOCIONAL

En los últimos capítulos de este libro, Daniel Goleman aboga por una medicina más humana, una en la que los médicos se preocupen de las necesidades emocionales de los pacientes y no solo en diagnosticar sin tratar las ansiedades y dudas de las personas. Un acto que requiere muy poco, tan solo delicadeza, cariño y de nuevo, empatía.

Lo mismo reclama a nivel educativo reclamando una enseñanza más emocional en las aulas por parte de los profesores. Partiendo de la base de que las lecciones emocionales más importantes son las que los padres dan a sus hijos, los maestros deberían involucrarse más en los aspectos emocionales de sus alumnos y no solo en aportarles conocimientos, es decir, inteligencia académica.

Si el desarrollo del carácter constituye uno de los fundamentos de las sociedades democráticas, la inteligencia emocional es uno de los armazones básicos del carácter. Elementos básicos del carácter: autocontrol, capacidad de motivarse y guiarse a uno mismo, voluntad. A los futuros ciudadanos no solo se les educa en los hogares sino en las aulas.

 

En definitiva, un gran libro para aprender, debatir y sobre todo darse cuenta de nuestras propias carencias o nuestros aciertos en cuanto a nuestro paso por la vida y nuestro modo de relacionarnos con los demás.

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Un comentario el “‘Inteligencia Emocional’ de Daniel Goleman

  1. Pingback: Inteligencia emocional de Daniel Goleman – Apuntes Breves « Raul Barral Tamayo's Blog

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Esta entrada fue publicada en 10 junio, 2014 por en Libros y etiquetada con , , , , .
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